Escapadas triples: la nueva forma de viajar provocada por la pandemia

VIAJA MÁS POR MENOS

Las escapadas de fin de semana a grandes ciudades han sido una de las bazas del turismo durante muchos años. Un mundo globalizado como el nuestro nos permite plantarnos en un momento en cualquier ciudad europea importante. Sin embargo, el confinamiento y las restricciones provocados por la pandemia nos han robado el placer de viajar. Dos años después, parece evidente que tenemos ganas de volver a tomar un vuelo y escaparnos. Eso sí, parece que la tendencia ahora es alargar las escapadas y visitar más lugares. Los viajes de uno o dos días se están alargando y lo normal es dedicar tres o cuatro días en cada viaje, para rentabilizar más la inversión. 

En este artículo te presentamos cuatro ejemplos de escapadas triples por Europa que ilustran la nueva tendencia.

Barcelona-Madrid-Valencia

Las tres ciudades más grandes de España están a tiro de piedra gracias a la red de alta velocidad del país.

Además de las infraestructuras, las reservas online también han mejorado. Hoy en día, en internet abundan los sitios web que reúnen y comparan los mejores vuelos, seguros e incluso loterías. Con Omio, ahora es posible también buscar rápidamente los mejores itinerarios y billetes de tren.

Quizá el mejor lugar para empezar sea Barcelona, ya que la capital catalana ofrece de todo: playa, montaña y una amplia oferta cultural. Los museos de Picasso y Joan Miró son especialmente populares, con miles de obras famosas (incluida una fuente de mercurio única) de los dos genios españoles. Te recomendamos también que te pierdas por las calles del casco antiguo, que visites los maravillosos edificios modernistas de la ciudad y que disfrutes de las vistas desde el teleférico de Montjuïc.

En apenas tres horas en tren nos plantamos en Valencia, famosa por las Fallas, que llenan la ciudad de ninots y hogueras gigantes en honor a San José. Durante el resto del año, la ciudad sigue siendo un destino maravilloso, aunque solo sea para degustar la mejor paella del país.

Completaremos el viaje con una última parada en Madrid, donde podremos disfrutar de la mejor oferta artística y gastronómica de España. Los barrios de Malasaña y La Latina son ideales para pasear, sentarse en una terraza y salir de noche. Para descansar y relajarse, lo mejor es dar una vuelta por el parque del Retiro.

Venecia-Bolonia-Florencia

Italia, con su deliciosa gastronomía y su increíble arquitectura, cuenta con tres ciudades preciosas separadas por menos de dos horas en tren.

Venecia es una de las ciudades más bonitas del mundo gracias a sus famosos canales y a sus edificios renacentistas. El museo Guggenheim es un buen ejemplo del maravilloso patrimonio cultural de Italia, mientras que las tranquilas poblaciones de Murano y Burano se encuentran a tiro de piedra en barco.

Para disfrutar del auténtico sabor de Italia, hay que probar al menos una vez en la vida la deliciosa cocina de Bolonia. Además de la famosa salsa boloñesa –que aquí conocen como ragú–, la ciudad ofrece un amplio abanico de carnes y quesos que te harán la boca agua.

Florencia es la joya de la corona de Italia. Hogar de Leonardo Da Vinci, Donatello y Dante Alighieri, conserva gran parte de su esplendor medieval, con el glorioso duomo dominando el perfil de la ciudad. Además de visitar los principales puntos turísticos de Florencia, te recomendamos que disfrutes de un picnic en uno de los varios parques con vistas al río Arno.

Bruselas-Gante-Amberes

Quizá este sea el viaje más cómodo de todos los que te proponemos, ya que estas tres ciudades forman un pequeño triángulo y no hay ni una hora de separación entre ellas.

Eso sí, hay muchas cosas por visitar. Bruselas, hogar de la sede de la Unión Europea, es famosa por las fondues y los moules frites (mejillones con patatas fritas) que puedes degustar en las inmediaciones de la Grand Place. Te recomendamos también que te pierdas por las callejuelas del centro y descubras las fascinantes cerveceríasde la capital belga; eso sí, no te pases con la bebida o acabarás emulando al famoso Manneken Pis.

En apenas media hora nos plantamos en Gante, una espectacular ciudad medieval que apenas ha cambiado en más de 500 años. La ciudad, que presenta una agradable mezcla de estudiantes y turistas, tiene una agitada vida nocturna durante todo el año, aunque el punto culminante son las Fiestas de Gante, que reúnen durante 10 días a más de 1,5 millones de visitantes.

Amberes es la prima artística de las dos anteriores ciudades belgas. Su Escuela de Pintura del siglo XVII produjo grandes artistas, como Rubens, Van Dyck o Jordaens, cuyo patrimonio único está repartido por los diferentes museos de la ciudad. Te recomendamos que visites la estación de tren de Amberes, considerada una de las más bonitas de Europa, ya que tiene una impresionante cúpula de cristal que se eleva a más de 50 metros de altura.

Viena-Bratislava-Budapest

Aunque estas tres ciudades junto al río Danubio pertenecen cada una a un país diferente, comparten el pasado histórico del Imperio Habsburgo, cosa que puede apreciarse en su rica cultura.

Viena es la capital europea de la música clásica, que podemos disfrutar tanto en la fastuosa Ópera Estatal de Viena como en lugares más sencillos como iglesias o parques públicos. Sus antiguos cafés y restaurantes se suman a este ambiente de época que nos permitirá viajar 300 años atrás en el tiempo.

A medio camino entre Viena y Budapest se encuentra Bratislava, la capital de Eslovaquia, cuya naturaleza compacta la convierte en un cruce ideal entre una ciudad y un pueblo. Su casco antiguo, cerrado al tráfico, es perfecto para pasear. En él, destaca la Plaza Mayor, con una fuente histórica dedicada a Maximiliano II, primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de la Casa Habsburgo. En apenas quince minutos, nos plantamos en el castillo de la ciudad, que ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad y del río.

Budapest, último destino de esta aventura por el centro de Europa, es la capital europea de los baños. Los cientos de balnearios repartidos por la ciudad son ideales para descansar tras subir al castillo y disfrutar de unas de las mejores vistas del continente.

Tras este merecido reposo, te recomendamos pasear por el casco antiguo de la ciudad, que combina edificios históricos con preciosas cafeterías y tiendas de moda. Cuando te canses de caminar, toma el transporte público: Budapest cuenta con el segundo metro subterráneo más antiguo de Europa, con casi 130 años de historia.

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