Reseña del libro Circe

MADELINE MILLER

Reseña del libro para

Los mitos griegos han sido los principales precursores de muchos relatos de ficción. Prácticamente todos los dioses, héroes y monstruos contemporáneos tienen su origen en los seres divinos griegos o se asemejan a ellos. Además, las obras de la literatura y el cine contemporáneos que reciben elogios de la crítica se describen a menudo como "épicas", una palabra que proviene del griego y que se utilizó para definir un género específico de la narrativa clásica. La historia de Aquiles en la batalla de Troya, por ejemplo, sigue siendo uno de los relatos más eminentes de los héroes griegos. Adornando el texto con un lenguaje moderno y perspicaz, Madeline Miller, autora de este libro, consigue componer un cuento llamativo que rinde homenaje a la fuente clásica y lo trae al mundo moderno.

Esta es la historia de fondo. El padre de Aquiles es un rey griego llamado Peleo y su madre es una ninfa del mar llamada Tetis. Una profecía afirma que será uno de los héroes más fuertes de la historia. Con el fin de convertirlo en un dios, Tetis intenta separarlo del resto de los mortales y le inculca su arrogancia; sin embargo, su plan se ve interrumpido cuando Aquiles se hace amigo de un príncipe exiliado llamado Patroclo. Juntos, visitan a Quirón (un centauro) y aprenden lecciones de él. Durante ese periodo, Aquiles se convierte en el mejor luchador, Aristos Achaion (término griego que significa el griego más fuerte), mientras que Patroclo domina la habilidad de la medicina. Al llegar a la edad adulta, ambos se dan cuenta de que se tienen afecto mutuo. Tetis vuelve a intentar separarlos, pero no lo consigue. Un día, a Aquiles le piden que se una a una guerra contra la ciudad de Troya. Su gobernante ha robado una esposa a Agamenón, un prestigioso rey griego. Le llega otra profecía: si Aquiles se une a la guerra, le espera la muerte. Con un corazón intrépido, Aquiles se alista, a pesar de las protestas de Patroclo. Durante la guerra, su orgullo le lleva a un conflicto entre él y Agamenón, lo que hace que no quiera luchar por el rey. Las fuerzas griegas comienzan a desmoronarse. Desesperado por salvar al ejército, Patroclo se une a él y muere. Su muerte indigna a Aquiles. Lleno de rabia, mata brutalmente al culpable, Héctor (hijo de Apolo). Apolo concede al soberano de Troya el poder de matar a Aquiles, que muere entonces por una flecha que le atraviesa el pecho.

Aquiles está lleno de arrogancia (un término griego para referirse a la arrogancia), lo que provoca tanto su ascenso como su caída. Desde que puede empuñar una lanza por primera vez, Aquiles sabe que es el luchador más fuerte. Cuando le ve luchar, Quirón le dice a Aquiles que el destino le ha elegido para ser el guerrero más fuerte. Si la aspiración de su madre de que se convirtiera en un dios ha moldeado su confianza, esta declaración la infla aún más. Sigue siendo pomposo hasta el final. La consistencia de su orgullo sólo se suaviza cuando llega Patroclo y le aconseja. Y sin embargo, cuando Patroclo le ruega que luche por los soldados griegos en declive, su arrogancia ofendida le impide hacerlo. A Aquiles le apasionan dos cosas: su fuerza y Patroclo. Cuando Patroclo se pierde, Aquiles enloquece y destruye el ejército troyano. Muere luchando y pierde también su fuerza. Por muy arrogante que sea, Aquiles es realmente un hombre de acero y es significativamente capaz.

Toda la historia se narra a través de la perspectiva de Patroclo. Una vez convertido en príncipe, Patroclo mata accidentalmente a algunos que le intimidan y acaba cayendo en la pobreza. Nunca se imagina ganando fama más adelante hasta que conoce a Aquiles, que le sorprende dándole compasión. La verdadera ironía entre ellos es que Patroclo es un introvertido bastante tímido, mientras que a Aquiles le gusta socializar y sigue siendo valiente. Patroclo es de aspecto corriente, mientras que Aquiles es uno de los griegos más guapos. A pesar de sus desventajas, Patroclo es uno de los personajes más simpáticos de la historia y se gana la gloria incluso a la sombra de la eminencia de Aquiles. De todas las habilidades que podría adquirir de Quirón, elige la curación. Nunca deja de seguir y amar a Aquiles, incluso cuando Tetis los separa continuamente. Decide consolar a Deidamia, cuando ésta descubre que Aquiles es frío con ella. Durante la lucha contra los troyanos, Patroclo salva a innumerables muchachas que, de otro modo, podrían haberse convertido en esclavas griegas, diciéndole a Aquiles que las solicite. Utilizando sus capacidades curativas, Patroclo salva a numerosos soldados heridos. Es él quien convence a Aquiles para que renuncie a su orgullo y luche por las tropas griegas. Los demás, incluido el rey Agamenón, le reconocen como un gran griego. Lo que cimenta su reputación no es su habilidad en la batalla, sino su compasión. Aunque la sangre divina no llena sus venas, su deseo de resolver los problemas de los demás es tan encomiable como la gloria del mejor luchador en las batallas.

El tema central de esta historia (que se hace eco de otros mitos y leyendas griegos) es el poder de los dioses sobre los mortales. Relacionan a Patroclo y a Aquiles, y proclaman la muerte de este último. En el Julio César de Shakespeare, Casio dice: "Los hombres son a veces dueños de su propio destino". Es evidente que las historias griegas no cumplen este principio. Aquiles puede ser fuerte, pero sigue siendo mortal. Aunque consigue dañar a un dios del río con su lanza, no puede escapar de la flecha de Apolo. Cuando los dioses se enfadan, hay que hacer sacrificios para salvar a los mortales de más confusión. Cuando los dioses están dispuestos, todo puede cambiar. Esto hace que uno se pregunte: "¿Tenemos realmente el control?".

El título de este libro califica la experiencia de Aquiles como un canto. Es, sin duda, una elección concisa. Las canciones se componen de bellos ritmos que se cantan en todo el mundo. La leyenda de Aquiles, un héroe poderoso y orgulloso, influye en muchos superhéroes de la literatura moderna. Su historia tiene eco hasta nuestros días.

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