El movimiento Stop Asian Hate es sólo el principio

El movimiento Stop Asian Hate es sólo el principio

"No quería que vieran lo que había en mi fiambrera". Hace poco, una compañera china más joven me contó su caso de vergüenza en la fiambrera. Varios platos de dim sum que le gustaban en casa se convirtieron en fuentes de su vergüenza en la cafetería del colegio, aunque no sintiera ningún insulto ni ridiculización. Le expliqué que yo también había tenido la misma experiencia, y que me costó mucho tiempo reconocer que el racismo podía tener lugar incluso en nuestros momentos más íntimos, y que enfrentarse a él requería batallas internas tanto como grandes movimientos sociales.

El diálogo se produjo poco después del movimiento Stop Asian Hate, que durante un tiempo hizo que la opinión pública tomara conciencia de la marginalidad y el descontento de los asiáticos en este país. Pero, de alguna manera, el movimiento se ha estancado en nuestra vida cotidiana. A medida que la pasión y la rabia se fueron apagando, nos encontramos de nuevo con una realidad ordinaria todavía acechada por el miedo, los prejuicios y las amenazas de violencia. Es como si al reanudar nuestras rutinas diarias hubiéramos optado por dejar el movimiento en suspenso, como si creyéramos que nuestra lucha contra el racismo puede ser subcontratada por completo a políticos y activistas, o que al fin y al cabo es sólo un espectáculo.

Mucho más peligroso que el propio racismo es una mentalidad antagónica que nos impide ver el panorama completo. Hoy en día, en un ambiente político que valora más la contención que la reflexión, hemos dado por sentado el engaño de que estamos enfrente del diablo, de que alguien tiene la culpa, mientras que lo que deberíamos hacer es simplemente mantenernos fuertes y unidos. ¿No es ésta otra versión del racismo? ¿A qué conduce en última instancia esta mentalidad antagónica si no es a una nueva ola de odio y conflictos?

"Stop Asian Hate" es sólo un comienzo. Por muy glorioso y alentador que sea, el movimiento no puede proporcionarnos ninguna solución específica al racismo en la vida real. Más bien, es en los detalles más pequeños de nuestra vida cotidiana donde se despliegan gradualmente esas soluciones, desde abrir una fiambrera hasta hablar con orgullo con acento, desde arriesgarse a entender una cultura diferente hasta soportar el escepticismo al cuestionar la retórica divisiva de un movimiento.

Sobre todo, tenemos que redefinir esta gran lucha: nunca llega sin un precio para cada uno de nosotros, sin cambios de nuestros hábitos cotidianos y sin el valor de enfrentarse al miedo y a las amenazas de dentro y de fuera. Este es el verdadero mensaje del movimiento Stop Asian Hate. Y sólo enviando este mensaje, los medios de comunicación, el gobierno y el sistema educativo de este país podrán ejercer realmente una influencia positiva para detener el odio racial.

Obras citadas

Fong, Mei: "Se burlaron de mi hijo por su almuerzo étnico 'apestoso'. Then We Fought Back", NBC News, 21 de noviembre de 2017.

Kim, Juliana, et al. "Protesters Gather in Atlanta to #StopAsianHate" (Manifestantes se reúnen en Atlanta para detener el odio a los asiáticos), The New York Times, 21 de marzo de 2021.

Zhou, Li. "El movimiento Stop Asian Hate está en una encrucijada", Voxmedia, 15 mar. 2022.

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