El código de vestimenta en la escuela

El código de vestimenta en la escuela

En secundaria, empecé a darme cuenta de que a las chicas se les imponía un código de vestimenta más frecuente y severo que a los chicos. Nunca había oído hablar de ningún chico al que los profesores le hubieran impuesto un código de vestimenta, mientras que a mis amigas y a mí nos mandaban a menudo a la residencia a cambiarnos por llevar tirantes más finos que dos dedos o por enseñar ligeramente la barriga. Este ejemplo realista de discriminación de género me hizo empezar a darme cuenta de las profundas discrepancias entre chicos y chicas. ¿Por qué las chicas no pueden llevar lo que quieren?

¿SON IGUALES LOS CÓDIGOS DE VESTIMENTA?

En la escuela, se considera que el cuerpo de las jóvenes perturba a los demás en el entorno escolar. En todo el mundo, muchas niñas tienen que cumplir el estricto código de vestimenta que les imponen las escuelas: nada de ropa sin mangas, ni vaqueros rotos, ni faldas más largas que los dedos. Durante muchas generaciones, tanto las mujeres como las niñas han sido juzgadas por lo que elegían ponerse. Mirar a una joven con la barriga descubierta y tacharla de "inapropiada", "reveladora" o "que distrae" crea un ambiente que normaliza el acoso sexual y transmite una visión cosificada de la mujer.

¿Están las mujeres destinadas a la gratificación de los hombres, y no son más que un "caramelo para los ojos"? ¿Debemos llevar ropa que cubra todo nuestro cuerpo con la esperanza de evitar la cosificación sexual? ¿Por qué nuestro atuendo debe definir quiénes somos? Está claro que se sexualiza a las niñas en un contexto no sexual. Muchas de nosotras nos hemos sentido inaceptadas por lo que somos debido a la ropa que queremos llevar, lo cual es extremadamente perjudicial para la experiencia de aprendizaje. En resumidas cuentas, el código de vestimenta afecta a la percepción que tenemos de nuestros cuerpos y refuerza los estereotipos de género.

Otro problema que se pasa por alto es que los códigos de vestimenta no siempre se aplican de forma justa y coherente. Cada profesor tiende a juzgar el carácter y la moral de una niña en función de su forma de vestir, lo que le impide aplicar las normas de forma justa. Dependiendo del sesgo de los profesores, la condena se impone constantemente, ya sea mediante una reprimenda pública o una advertencia suave. Las niñas quieren cambios que promuevan los estilos de vestir, el desarrollo de la identidad, la diversidad cultural y la expresión de género. En esencia, las niñas tienen derecho a ser escuchadas no como objetos pasivos, sino como simples niñas.

LAS ESCUELAS COMO ESPACIOS SEGUR OS

Los institutos académicos deben ser espacios seguros para los estudiantes: no deberían fomentar la sexualización de las jóvenes, sino promover un entorno respetuoso y tolerable que conozca algo más que la misoginia. En este sentido, otras iniciativas, como los cursos sobre respeto, defensa personal y acoso, deberían implantarse en los planes de estudios escolares para educar a los estudiantes en lugar de ser la "policía de la ropa". Los derechos humanos han sido el centro de muchos debates políticos, y el siglo XXI se ha enfrentado a importantes cambios sociales que la historia jamás ha visto, así que ¿por qué se siguen aplicando códigos de vestimenta sexistas? Hace tiempo que es necesaria una evaluación holística y un cambio fundamental de los conceptos misóginos del código de vestimenta.

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