El cambio climático: Soluciones eficaces y solidarias

El cambio climático: Soluciones eficaces y solidarias

Desde los albores de la humanidad, los humanos han saqueado la Tierra como ninguna otra especie antes. Durante 300.000 años, se han segado los bosques, se han secado los ríos y se han cazado animales sin piedad. Como era de esperar, estas acciones han conducido a una cuestión más amplia y problemática: el cambio climático. A partir del siglo XIX, el cambio climático ha sido la perdición de la humanidad, demostrando ser una causa provocada por el hombre para la potencial extinción humana. Afortunadamente, en las últimas décadas, las innovaciones, como la energía solar y el coche eléctrico, han disminuido el impacto del cambio climático. Por desgracia, el ritmo al que estas innovaciones ayudan a combatir el cambio climático no es lo suficientemente rápido. Según el Informe sobre el Clima de la ONU, aunque las sociedades han logrado cierto éxito en la adaptación al cambio climático, la mayoría de los esfuerzos de la humanidad han sido fragmentados e ineficientes. Si este fenómeno continúa, el cambio climático ya no será un problema, sino el problema. Como dijo una vez Barack Obama: "Somos la primera generación que siente el impacto del cambio climático y la última que puede hacer algo al respecto" Es hora de que las naciones de este mundo se unan y generen soluciones amplias para acabar con el cambio climático. Las propuestas de este artículo son sólo algunas medidas de una sinfonía llena de soluciones que los países pueden adoptar.

La primera solución que podría impedir el cambio climático es una propuesta económica. Para atraer a un número masivo de personas a las fuentes de energía renovables, los países podrían ofrecer exenciones fiscales para promover el uso privado de las energías renovables. En lugar de tener un incentivo fiscal único para las personas que adquieran recursos energéticos renovables, los gobiernos podrían promover aún más el uso de las energías renovables teniendo una exención fiscal para las personas cada año. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), muchos incentivos fiscales a las energías renovables se ofrecen durante un año. Si las desgravaciones fiscales a las energías renovables fueran constantes cada año, las energías renovables se convertirían en un recurso mucho más atractivo y rentable que las energías no renovables. Sin embargo, esta propuesta económica tiene también otro aspecto. En el caso de las empresas que emiten cantidades ingentes de gases de efecto invernadero, los gobiernos pueden aplicar impuestos específicos para empujarlas a ser ambientalmente sostenibles. Los ingresos de estos impuestos especiales pueden ayudar a neutralizar la pérdida de dinero de los impuestos sobre las energías renovables. De principio a fin, esta solución fiscal resulta beneficiosa en todos los aspectos y puede contribuir en gran medida a la lucha contra el cambio climático.

Otra posible solución que podría reprimir el cambio climático es una propuesta política. Una de las mejores maneras de que la humanidad combata el cambio climático es mediante la unión de esfuerzos. Si los gobiernos se coordinaran, las soluciones para acabar con el cambio climático podrían ser más eficaces. Por ejemplo, un ejemplo de cooperación gubernamental es la liberación de la deuda de país a país para proteger los ecosistemas naturales. Según TitleMax, Brasil tiene una deuda de 116.200 millones de dólares sólo con Estados Unidos. Por no hablar de que, según la CNN y el INPE, entre el 1 de enero y el 24 de junio se perdieron 3.750 kilómetros cuadrados de la selva amazónica. Entre la deforestación, los incendios forestales y el ineficaz control gubernamental, la selva amazónica lleva décadas siendo talada. Para proteger el "pulmón de la tierra", Estados Unidos debería colaborar con el Gobierno brasileño y renunciar a una parte de la deuda. A cambio, el Gobierno brasileño aplicará una protección gubernamental más estricta de la selva amazónica. Algunos podrían decir que esta propuesta es absurda porque Estados Unidos no recibe ningún beneficio. Sin embargo, esta afirmación es incorrecta, ya que el éxito de Brasil puede afectar positivamente a Estados Unidos. Según la NBC, la selva amazónica aporta 8.200 millones de dólares a la economía brasileña. Cuanto más exitosa sea la economía de Brasil, más rápido podrá pagar sus deudas con el Gobierno de Estados Unidos. Esta cooperación también puede mejorar las relaciones entre Brasil y Estados Unidos y propiciar una futura prosperidad política. Por último, como figura principal de la sociedad moderna, las acciones de Estados Unidos pueden ayudar a desencadenar una cadena de acontecimientos similares y promover la importancia de la lucha contra el cambio climático. En general, la colaboración de los gobiernos puede ayudar a salvar varios ecosistemas en todo el mundo, como el Amazonas y la Gran Barrera de Coral, y mitigar la destrucción del cambio climático.

La última solución, mencionada en este artículo, que podría frenar el cambio climático es una propuesta educativa y científica. Una de las causas más importantes del cambio climático es la producción de emisiones de gases de efecto invernadero. Desgraciadamente, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el sector agrícola compone el 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos. Para reducir fácilmente las emisiones de gases de efecto invernadero, el Gobierno de Estados Unidos debería implantar clases de agricultura gratuitas y obligatorias para todas las personas del sector agrícola. Estas clases deberían abarcar una amplia gama de temas, como el riego, el uso de la tierra, la rotación de cultivos, la fertilización, la gestión del estiércol, etc. Educar a los agricultores podría reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero y promover el desarrollo económico de la industria agrícola. Otros contribuyentes masivos a la producción de emisiones de gases de efecto invernadero son el sector del transporte, el sector eléctrico y el sector comercial y residencial; estos sectores representan el 27%, el 25% y el 13% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, respectivamente. La construcción del transporte público, la planificación urbana y la educación de los ciudadanos de cada ciudad sobre opciones alternativas de transporte pueden ayudar a reducir las emisiones de gases en el sector del transporte. En cuanto al sector eléctrico, la educación de los ciudadanos sobre las fuentes de energía renovables, la implantación de energías renovables en los edificios gubernamentales y públicos y las exenciones fiscales, como ya se ha mencionado, pueden ayudar a reducir las emisiones de gases en el sector eléctrico. Por último, el tratamiento de las aguas residuales, la gestión de los residuos y la educación del público en materia de conservación de la energía pueden contribuir a reducir las emisiones de gases en el sector comercial y residencial. Si se educa al público para que reduzca las emisiones de gases utilizando diversos medios científicos, las naciones de todo el mundo podrán dar un gran paso en la lucha contra el cambio climático.

En definitiva, el objetivo principal de este artículo era mostrar las innumerables precauciones que pueden tomar los gobiernos para combatir el cambio climático. Ya es hora de que los gobiernos de todo el mundo se unan como sociedad singular y pongan en marcha soluciones contra el cambio climático. Como ya se ha dicho, aunque el artículo describía soluciones económicas, políticas y educativas/científicas, hay una gran cantidad de acciones que los gobiernos pueden llevar a cabo. La Tierra es el recurso más preciado de la humanidad y es nuestro deber, como raza dominante en la Tierra, protegerla de cualquier daño. Es hora de cambiar; es hora de actuar.

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